sábado, 16 de mayo de 2009

los globos, pues, andaban dando tumbos, y las uñas no hacían daño; mas la espera que parecía disuelta en los pies, los hombros que se tocaban -hace tanto tiempo, verdad, padre?- y el sol que daba vueltas en la tarde rara, era el escenario perfecto, imagínatelo: el camino que frente a nosotros -cuántos éramos? la cuenta no sale- se desviaba en el conocido requiem de la esquina, con sus lumbres y atestados escombros de alimentos, comida, o vaya a saber qué rotos enlaces; digo: frente se abría, boca desgarrada, el día, sus cimientos que nos llevaron a donde no hubiera recuerdos, justo a donde despertar termina por ser otro sueño, más pesado, tal vez, pero más luminoso.

sábado, 9 de mayo de 2009

una cucharada de limón hace lo mismo que 20 mordidas de zapato roto
tres hilos en un sueño sin puertas ayudan a descifrar los ronquidos y tal vez, estimado lector, a despertar con claridad


sábado, 2 de mayo de 2009



zombis. luces que vienen desde el cielo, desde la derecha si miras el cielo, el cielo rojo, ahogándose en sus silencios pascalianos, los espacios perfectos para intentar un gritito. las luces que luces cuando despiertas y despiertas y no hay nadie en tu lugar. un tibio espacio que no te abrasa, y esperas levantarte. y desde la ventana, miras el cielo: lo sé porque anduve igual que tú: así era la señal que buscaba, cuando la historia comenzaba a repetirse, a palpar sus inclemencias. la pulpa del cielo me enternece, dirías, apenas librando tus labios del aire que galopaba furioso, caballo de histeria que mantenías afuera, miraba yo entonces. miraba y siento casi mirarte, aún, incluso. y el destino me mantenía en vilo. en su hilo desnudo de rodeos.
recuerdo que ese espacio, esa falta de cuerpo, ese pequeño polvo visible sólo por la luz del sol... si todavía cabe mencionar cosas así: el sol, el cielo, la polvosa presencia de la sombra de mi mano

o o