finalmente dio la vuelta a la esquina. la sombra fraguaba las noches y este momento callaba. despertar mientras la canción dejaba el sabor en el cuerpo. y el día levantaba la mirada.
viernes, 3 de julio de 2009
una pulsera de café bien puede acompañar tres noches sin sueño, alguna decepción borrosa ya de tanto recordarla y además posar pacientemente, torcidita y fragante